midnight journal entry - los 20.
Poco se habla de tener diversos sueños y proyecciones sobre el futuro propio. Y cada vez confirmo más que esto es algo que no tiene edad. También, he dejado de llamarlo “la crisis de los 20”, porque empiezo a verlo en perspectiva y a entender que es un dilema de vida, no de una época.
Y es que, ¿qué pasa cuando tienes deseos en el corazón de explorar diferentes versiones de ti mismo que parece que no se cruzan entre sí en lo más mínimo? Tengo un talento para la pintura, pero estudié medicina porque me encantaba, o me encanta cantar, pero llevo años trabajando en finanzas. ¡No sé! Esos ejemplos me los inventé, pero quiero pensar que hay muchos casos. Procedo a decir una palabra rara, pero para mí, estas versiones se yuxtaponen (busquen la definición y verán que queda perfecta).
En mi caso particular, me gusta la música, y la verdad siento que es un talento que puedo explotar, pero al mismo tiempo, siempre he sido muy curiosa del mundo. Estudié una carrera y he seguido el camino del mundo corporativo (con sus altos y sus bajos). Pero, en mí vive un músico, aunque también viven otras versiones. Vive una escritora, vive una periodista. Y, de alguna forma, todas esas versiones, sin tener que ver nada la una con la otra, viven en mí y no puedo, ni quiero, escapar de ellas.
¿Cómo se puede explorar esas diferentes versiones simultáneamente? Y ahí es cuando uno recuerda la típica frase, “el que mucho abarca, poco aborda” (no sé si es tal cual así, pero ustedes me entienden la referencia). ¿Será cierto eso de que uno se tiene que enfocar en una sola cosa para alcanzar la excelencia? Y esto particularmente me lleva a pensar en el dilema del balance “work-life” tan defendido por unos y tan desestimado por otros. Los grandes empresarios y CEOs trabajan gran parte de sus vidas para alcanzar sus metas, aunque tengan que sacrificar sus vidas personales. Vuelves tu trabajo, tu vida personal, y al hacerlo, estás constantemente trabajando en tu vida. Pero otros dicen que es importante tener espacios donde no se piensa en trabajo y solo se vive.
"Tengo que descomponerme a mí mismo para poder ser mejor. Derribar esas barreras me ha permitido conectar con más personas y darme cuenta de mi lugar en el mundo." – Lewis Hamilton, Podcast con Jay Shetty
En ambos escenarios caben esas diferentes versiones de uno mismo. Si eres del segundo bando, en tus tiempos libres, con mucha disciplina y constancia puedes dedicarte a estudiar piano, escribir un libro, o practicar tu deporte favorito. Pero, y si esa segunda actividad te despierta un deseo. Y si no quiero solo “practicar el piano”, sino que quiero ser “pianista”, o no quiero solo “escribir un libro”, quiero ser “escritora”. ¿Cómo caben todas estas cosas en una misma vida? Tal vez, en ese afán de querer hacerlo todo, es donde está la “crisis de los 20” de la que tanto se habla.
A mis cortos 23 años, me pregunto si me alcanzará el tiempo para ser y perseguir todas esas versiones de mí. Me pregunto si, tendré el deseo de perseguir esas otras versiones más adelante en mi vida. Porque sé que la típica frase “lo que te queda es tiempo”, es muy cierta, pero, ¿de verdad querré ser esa otra versión mía en 10 años?
Y aunque parezca que estos son años de ansiedad, esta es una reflexión que hago desde una inmensa y sorprendente calma. Como dije al inicio, viendo las cosas en perspectiva, y siguiendo mi intuición. Por eso, he resignificado mi concepto de “crisis de los 20”. Ahora, me gusta más llamarla “búsqueda de los 20”.
No es una crisis lo que estoy viviendo, es el privilegio de encontrar un camino que no sabía que estaba buscando.


